miércoles, 2 de enero de 2013


LA GRAN CARRERA MUNDIAL


En el cuerno de África, hace mucho tiempo un león llamó a todos los animales de la selva y les preguntó qué les gustaría hacer.

Un halcón propuso volar a lo más alto, una tortuga bucear y encontrar almejas, un mono ir por el bosque y escalar árboles y, por último, un topo propuso excavar para encontrar fósiles.

Cada uno tenía una propuesta interesante así que al león le vino una idea que a lo mejor le gustaría a todos los animales: hacer una carrera por el aire, agua, bosque y tierra.

A todos les encantó la idea del león.



Una cebra preguntó que los que no tenían alas cómo iban a hacer la carrera de aire. El león pensó en hacer equipos de cuatro animales para que todos participaran.

El equipo “destructor” estaba formado por una cebra, un sapo, un águila y un escarabajo. El equipo “Los veloces” lo formaba un pelícano, un tigre, un ornitorrinco y un topo. Y por último, un quebrantahuesos, un pez volador, un mono y un gusano formaban el equipo “los músicos”.

Cuando todos estaban preparados, el león comenzó la cuenta atrás: tres, dos, uno... ya.

La primera etapa fue la del agua. Dos equipos iban muy igualados, “los veloces” no hacían honor a su nombre y perdían tiempo.

De repente apareció un pulpo gigantesco que atrapó al sapo y al ornitorrinco. El pez volador para liberar a sus amigos saltó hasta los ojos de la bestia le hizo burla y el pulpo al intentar atraparlo se enredó en sus tentáculos y lograron escapar.




A la orilla llegó primero el pez volador que le dio el relevo al mono para que empezara la etapa del bosque.

El mono iba rápido, pero de tanto chulear a los contrincantes se chocó contra un árbol. Mientras el mono intentaba recuperarse del golpe la cebra y el tigre le adelantaron.

Cuando el mono estaba a punto de alcanzar a los otros animales cayó en una trampa que había puesto un cazador furtivo. Cuando éste se dio cuenta de que un animal había caído en su trampa fue a atraparlo.



Mientras el tigre decidió seguir la carrera, abandonando al mono a su suerte, la cebra fue a salvarlo. Como el mono se había partido una pierna y no podía andar, lo llevó en su lomo hasta la siguiente etapa: una carrera con melones incluidos donde volar era un reto de “melones”, porque otros animales los lanzaban para obstaculizar a los participantes.

El tigre hacía tiempo que había dado el relevo al pelícano, pero tuvo mala suerte porque una bandada de murciélagos, que había visto todo lo que había pasado, lo llevó de vuelta a la etapa del bosque mientras el quebrantahuesos y el águila avanzaban rápidamente.

Un melón a velocidad supersónica le dio al quebrantahuesos que se lo comió enterito porque tenía mucha hambre. El pelícano que empezó la etapa de aire fue golpeado por un montón de melones y dio un montón de vueltas, perdiendo mucho tiempo.

El águila esquivó todos los melones que le tiraron y llegó a la última etapa con mucha ventaja sobre los otros dos, dándole el relevo al gusano que empezó a excavar a toda velocidad.




El quebrantahuesos le dio el relevo al escarabajo y el pelícano al topo que como tenía unas garras muy poderosas adelantó a todos y les sacó mucha ventaja.

El topo tenía mucha confianza en sí mismo y no dudaba de su victoria así que decidió dar una cabezada. Mientras dormía, como un noctámbulo, empezó a cumplir su sueño que era excavar hasta el centro de la tierra.



El gusano y el escarabajo le adelantaron y estaban ya casi en la meta cuando estando cerca del núcleo el topo se quemó con una gota de lava, se despertó y subió a toda potencia hacia la meta.

En el último momento el topo alcanzó al escarabajo y al gusano y quedaron en empate.

Como se lo habían pasado muy bien todos, quedaron en repetir esta carrera todos los años.