AVENTURA EN EL CIRCO
Un niño que se llamaba Arturo, un día estaba viendo la tele cuando anunciaron que el circo llegaba a su ciudad.
Para entrar tenía que conseguir: un diente de tiburón, una cabeza de esqueleto, un sapo de tres cabezas la espada escálibur y una foto de un pitufo.
Arturo le dijo a su hermano Pablo que lo iba conseguir todo y éste le dijo que le iba a ayudar.
Prepararon las mochilas de acampada y se pusieron a buscar el diente del tiburón.
Cogieron su moto y fueron hacia el mar. Durante su trayecto se encontraron con un puente colgante que estaba roto por culpa de un meteorito que había caído la noche anterior.
Pablo tuvo una idea: vamos cruzar el puente por las cuerdas. Mientras lo cruzaban, Arturo, del esfuerzo, se le escapó un pedete y Pablo que iba detrás de él, del mareo, por poco se cae.
Al final del día acamparon en la orilla del mar. Montaron su tienda de campaña, encendieron un fuego y se durmieron.
Por noche un cangrejo entró en la tienda y le pinzó el dedo gordo del pié a Arturo. Salió gritando de la tienda y se cayó de culo en el fuego. Pablo le echó arena para que no se quemara.
Al amanecer cogieron una barca y zarparon. Pablo como era un poco ingenuo cogió una caña de pescar para atrapar al tiburón.
Estuvieron un buen rato sin pescar, pero a las siete de la tarde picó. El tiburón empezó a tirar y los arrastró hasta que Arturo cayó al agua. Arturo buceó hasta una piedra grande y cuando el tiburón estaba a punto de comerle se apartó y el tiburón de estrelló con la roca. Del golpe, un diente salió disparado. Mientras el tiburón estaba inconsciente cogieron el diente y escaparon.
Para buscar la cabeza del esqueleto, Pablo tuvo una idea: ir a las pirámides porque allí siempre había trampas para los buscadores de tesoros y muchos de ellos morían en el intento.
Cogieron un avión para llegar a las Pirámides.
Al llegar se dieron cuenta que estaban protegidas por un guardia.
Para despistarle Pablo le contó un chiste mientras Arturo le metió un escorpión en los calzoncillos. El vigilante asustado salió corriendo.
Rápidamente entraron en la pirámide esquivando un montón de pirámides pero al final cayeron en una. En la caída Arturo se agarró a un saliente que había en la pared y Pablo se pudo agarrar de su pié, pero no aguantó mucho porque ese pié olía una peste increíble. Pablo empezó a gritar hasta que se dio cuenta de que estaba muy cerca del suelo cayendo encima de un esqueleto.
Cogieron la calavera y se fueron por un pasadizo que daba al exterior.
Para conseguir el sapo fueron a un estanque. Al intentar coger uno se cayeron al agua. Apareció uno delante de Pablo y lo cogió.
A continuación fueron a un mercadillo de espadas y compraron una que se parecía a la famosa espada del Rey Arturo.
Después fueron a casa cogieron una cámara y le echaron un foto a los dibujitos de los pitufos.
Hicieron dos cabezas de plástico y se las pusieron al sapo.
Ya lo tenían todo y entraron en el circo.
Durante de la función, el sapo se les escapó y se metió bajo la falda de una mujer enorme. Del susto la mujer se cayó y al levantar la cabeza se encontró con la calavera, gritó todavía más fuerte y saltó cayendo de culo encima del diente de tiburón.
Al pincharse, todo saltó por lo aires y la foto del pitufo le tapó los ojos. Como no veía se chocó con el mástil que sostenía la carpa y el circo se cayó entero.
En ese momento, me desperté y pensé que solo había sido un sueno. Al mirar por la ventana vi correr a una mujer con un diente de tiburón clavado en el trasero...
¿Seguro que había sido un sueño?






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